Siguiendo con mi "paseo" por el castillo decidí visitar a los presos, esa gente "inocente" encerrada por el desquiciado principe Ikaro. Abri la puerta de las celdas y como una fantasma fui liberando a los presos mientras el caos se apoderaba de las celdas. Cuando todas las celdas se abrieron hable mentalmente a todos los presos.
" El tirano de Ikaro os a encerrado, amigos mios, ¿no creéis que deberiamos devolverle la jugada? Señores mios, hagamos pagar a ese arrogante. ¡¿ ESTÁIS CONMIGO !?"
Una obación salvaje fue la respuesta que reciví mientras veía como los prisioneros iban saliendo de la mazmorra y se esparcían por el castillo.
- Príncipe Ikaro, preparate - y terminé mi frase con una risa malvada.